LOS DIEZ MANDAMIENTOS
by Marina on Abr.16, 2010, under General
Éxodo;20) Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de Mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque Yo soy Jehov [...]Éxodo;20) Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de Mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque Yo soy Jehová tu Dios, Fuerte, Celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. No tomarás el Nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su Nombre en vano. Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te dá. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. 22) Y Jehová dijo a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que hablado desde el cielo con vosotros. No hagáis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis. Querido lector, hoy quiero hacer reflexionar, en lo que Dios quiere que hagamos y en lo que nó. Antiguamente sólo el pueblo de Israel, tenía el privilegio de conocer para su bendición y beneficio la Santa y Bendita palabra de Dios, por lo cual, gozaba de prosperidad, y unos privilegios extraordinarios, no había enfermos y nunca pasaron hambre ni sed, ya que el mismo Dios se encargaba a través de Moisés de proveerlos en todas sus necesidades. De hecho, en cuarenta años en el desierto, su calzado nunca se gastó ni su ropa tampoco, el Señor les dió de comer maná, y todo esto sin el más mínimo esfuerzo, sólo tenían que obedecer lo que el mismo Dios les hablaba a través de Moisés. La obediencia a Dios trae bendición al hombre, si Dios dice, que no te postres ante una imagen de yeso, de madera ho de lo que sea, es porque eso te perjudica, y te vá ha traer problemas serios. Si Dios dice que nó robes es porque, eso trae maldición al hombre, y más tarde ho más temprano, vas a tener consecuencias dolorosas. Los mandamientos de la ley de Dios, sólo traen bendición al hombre, cuando los escucha y los pone en práctica. Ante cualquier necesidad, que tenga el hombre, está Dios que le puede solucionar todo, pero claro, tiene que saber que existe y que es real, muchas desgracias que han ocurrido y que ocurren hoy en día es por el total desconocimiento de Dios, o por un conocimiento erróneo, que ha transcendido por siglos, tergirversando la verdad, y por tanto trayendo el ateísmo y el endurecimiento del corazón hacia lo espiritual de Dios. Hoy y ahora se puede revertir la situación, por la cual estés pasando. Cuando el hombre rechaza el conocimiento del Dios Verdadero, la amargura llena su alma, y busca llenarse sólo con satisfacciones mundanas, sabiendo que en su corazón sólo hay amargura, resentimiento, odio, falta de perdón, amor al dinero, incluso enfermedades mentales, y de todo tipo. Sería innumerable desgranar aquí la cantidad de problemas que conlleva el rechazar a Dios, su perdón, su misericordia, su amor al fin y al cabo. Por algo vino el Señor Jesucristo, para traer el conocimiento de Dios a toda la humanidad, ya no es algo exclusivo que sólo tenía el conocimiento y la bendición el pueblo de Israel, ahora ya es totalmente asequible a nivel mundial, a través de la santa palabra de Dios ( la biblia). Mateo;9-10) Y aconteció que estando Él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿ Porqué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? Al oir esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento. amén. Así es querido lector, Jesucristo le ama, y le quiere salvar, Él vino a por los pecadores y sacarlos de las tinieblas a su Luz Admirable. Quizás su corazón está endurecido, por una enseñanza religiosa, que no le ha conducido a nada positivo y por ello está escéptico. El Dios que yo predico, no es ninguna religión es la demostración, de que Dios se hace real en la vida de las personas, y lo puede comprobar, basta que le habra las puertas de su corazón. Si este es su caso, le invito a que haga la siguiente oración; Señor Jesucristo, acabo de leer tu Palabra, y creo que Tú eres el Dios verdadero, quiero conocer que eres real muestrate en mi vida, nó quiero mas religiones, que a nada me han conducido, por ello te abro la puerta de mi corazón, para que Tú Señor Jesucristo, entres en mi vida, y pueda conocer, el Camino, la Verdad y la Vida que eres Tú, te recibo en mi ser como mi único Señor y Salvador. Gracias por tu amor y misericordia. Guiame a una iglesia cristiana, para que sepa más de Tí. amén